La vida es impredecible
Ingrid Müller / Buscando mi lugar en el mundo
Ingrid Müller / Buscando mi lugar en el mundo
Ayer hablaba con mis amigas, les hablaba a mis amigas, pero de algún modo inconsciente me estaba hablando a mí misma.
Merlin, nuestra madre en Istanbul, nos levantó con el desayuno pronto, que como todo lo turco, era bastante raro: tomate, pepino, aceitunas, quesos de dos tipos diferentes, unos jamones, pan y dos yogurts de banana que compramos anoche.
A las ocho de la mañana llegó Merlin una “americana” que también se va a quedar en la casa Sinan.
Cada vez que llego a una ciudad, compruebo mi teoría de que es imposible decirle a alguien "x ciudad es linda, y x ciudad no". Porque cada ciudad tiene una energía especial, con la que algunos conectan, y otros simplemente no conectan.
Él es nuestro host de Couch surfing en Istanbul, y Ella es su esposa, y también futura ex esposa.
Despertás una mañana, decidido a tomar tu café diario. Pero no, la rutina te agobia, la rutina te cansa, te duele. Entonces decidís, hoy no, hoy no voy a tomar el café que me mantiene despierto toda la mañana. Salís hacia tu trabajo, y no olvidás las llaves de tu casa. Nunca las olvidás, ¿cuántos años ya hace desde que las dejás en el mueble de la entrada? Imposible olvidarlas.
Merlin tiene 46 años, pero aparenta 35.
Nuestra conversación fue interesante desde la primera pregunta, o más bien desde su primera respuesta.
Al preguntarle de dónde era, primero dudó, y unos segundos después dijo “tengo un pasaporte americano, y eso es todo lo que puedo decir”.
¿Cómo se juega?
Se tiran los 9 cubos, como si fueran dados, y se cuenta una historia, que conecte las nueve imágenes que quedaron en la cara superior de los cubos. Se empieza por la imagen que quieras, y se conectan de la forma que quieras.
¿El objetivo?
Permitir que las imágenes despierten tu imaginación.
En Italia me cansé de escuchar español. Por todas partes. En la calle, en el tren, en los ómnibus, en los mjuseos, en las tiendas. Está lleno de españoles, y más lleno de latinos. Pero a diferencia de Alemania, acá me dio lo mismo. En Alemania siempre que escucho español, sobre todo si noto que es de Latino América, pregunto, charlo. En Italia no, porque ya desde un principio se escucha casi más español que italiano.
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